
Así como en otro post veíamos que alrededor del embarazo hay creencias equivocadas, sobre la lactancia materna también las hay, y es una pena porque debido a ellas muchas mujeres dejan de dar a sus hijos el alimento más perfecto, que mejor los nutre y ayuda a crecer. Por ello, comencemos a aclarar estas dudas.
Si en los primeros días después del nacimiento hay poca leche, es un error suspender la lactancia, pues la succión es lo que estimula al sistema hormonal a producir más leche. Cuanto más permanezca el niño al pecho, más se incrementa esta producción.
Existen técnicas para que el niño se alimente de forma suplementaria hasta tanto el pecho de la madre se normalice y comience a dar la leche necesaria. No es conveniente recurrir a leche de fórmula si sólo se tiene calostro en los primeros días. En vez del biberón, conviene recurrir a otros métodos.
Se cree que la cesárea impide o retrasa la bajada de la leche, pero esto no es así. Si se insiste lo suficiente, la leche llegará.
Si se produce un embarazo mientras se amamanta, no hay por qué dejar de dar el pecho. La lactancia no representa riesgo alguno para la salud del embarazo o el nuevo embrión en gestación.
El regreso de la menstruación tampoco es motivo para interrumpir la lactancia, pues no debiera de interferir en nada.
Si la madre necesita recibir algún tipo de medicación, hay que consultar al médico pues no siempre es impedimento para seguir dando de mamar. Los medicamentos en su mayoría sólo pasan a la leche en dosis ínfimas que no dañan al bebé.
Vía: Mi bebé y yo

Añadir un comentario
