
Es un síntoma conocido y ya lo explicamos: la hiperosmia, esa característica de las embarazada que debido a los cambios hormonales sienten enorme rechazo hacia olores fuertes.
Pero como olfato y gusto van de la mano, lo problemático de esa aversión a olores fuertes, es que al sentirlos puede provocarte náuseas y vómitos, convirtiéndose realmente en una molestia y hasta un problema.
Si bien algunas mujeres dejan de tener molestias con los olores tras el primer trimestre, otras en cambio mantienen esta condición hasta el parto. En cualquier caso, tomando algunas medidas y consejos es posible que la pases un poco mejor.
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