
Actualmente, está muy instalada la idea de que inducir el parto mediante el uso de hormonas sintéticas como la ocitocina – no siempre por una causa médica que así lo justifique – conlleva una mayor posibilidad de que el nacimiento termine con una cesárea.
Muchos estudios en el pasado han corroborado esa idea. Sin embargo, un nuevo estudio realizado por científicos escoceses – el más completo hasta la fecha con respecto a este tema – cuestiona este postulado.
En efecto, afirman que la inducción al parto no produce mayor número de cesáreas, que incluso reduce ligeramente la mortalidad perinatal y no supone mayor riesgo para la madre.
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