
A pesar de que los flamantes papás no deben lidiar con los cambios hormonales que atraviesan sus parejas, lo cierto es que la depresión posparto no es privativa de las mujeres.
El cambio radical que genera la llegada de un hijo desencadena en muchos hombres un estado depresivo, asociado con la presión que implica una responsabilidad tan importante, y el hecho de sentirse poco útiles y hasta desplazados en el rol que sus esposas están estrenando como madres.
Una investigación publicada en la revista Pediatrics indica que el 10% de los padres de recién nacidos sufren este trastorno, similar al ya conocido en las puérperas.
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