Sacos nórdicos infantiles, mejor a partir de dos años

Sacos nórdicos infantiles, mejor a partir de dos años 1


Una de las sensaciones más placenteras para cualquier persona en invierno, sea niño o adulto, es pasar del frío de la calle al calorcito de la cama. Para ello la mejor opción es contar con calefacción con termostato para activarla poco tiempo antes y apagarla cuando vamos a la cama, como esta opción no es viable para todo el mundo, hablemos de la ropa de cama, que es tan importante como la ropa de calle, por eso hay que saber escogerla bien.

En esta ocasión os hablamos de algunas de las ventajas de usar  sacos nórdicos infantiles.

Mayor comodidad

Sin entrar a valorar si es positivo o no hacer la cama todos los días, lo cierto es que con una funda nórdica estirar la cama es cuestión de segundos. En cambio, con otro tipo de ropa de cama, esta tarea nos puede llevar más tiempo del que a veces no disponemos.

Opción más saludable

Los sacos nórdicos, ya sean de relleno natural o relleno sintético, transpiran mejor, por lo que es menos común despertarse sudado y con frío o calor. Esto es positivo tanto para la salud personal como para el estado de conservación de la cama.

Por otra parte, los sacos nórdicos se ajustan mejor al cuerpo, de manera más natural y son menos pesados que la presión que ejercen la sobreexposición de mantas y sábanas. En el mercado existe una gran variedad de sacos nórdicos infantiles de todo tipo y tamaño que son muy aconsejables cuando el niño ya comienza a crecer.

Una vez dicho esto, también hay que dejar claro que los sacos nórdicos no son apropiados para personas de cualquier edad, sobre todo en bebés se aconsejan otros métodos para arroparlos.

Por qué los bebes no deben usar sacos nórdicos

El uso de sacos nórdicos se desaconseja para bebés porque son elementos que pueden provocar su asfixia. Al tratarse de ropa de cama que genera poca presión, los niños pueden meterse dentro de ellos por completo y no atender a indicaciones desde el exterior.

En las primeras etapas de la vida, los primeros meses, los niños deben ir a la cama bien abrigados, con camisetas interiores que tapen la zona de los riñones, el abdomen, el pecho, la espalda y las extremidades. Para taparles, se aconsejan sábanas y mantas ligeras, que no generen excesiva presión sobre su cuerpo y que les dejen libre la cabeza y la cara. También se pueden utilizar pequeños gorros para tapar la cabeza pero dejando completamente libre las vías respiratorias.

A partir de los dos años aproximadamente, ya no debe existir riesgo en utilizar sacos nórdicos, es una forma de mantener la temperatura en el interior de la cama óptima.

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