
Un estudio realizado en Hospital de Niños de Cincinnati, Ohio, logró demostrar que cuando se saca el asiento del bebé del coche, para lo que fue creado, se pueden generar accidentes evitables.
En efecto, se detectaron patrones peligrosos en el uso de los asientos de bebé. Ocurre que los padres dejaron, con mayor frecuencia de la que se podría pensar, el asiento con el niño adentro en superficies blandas o elevadas.
De esta forma, se atendieron un considerable número de casos en los que los niños se cayeron del asiento, o bien al caer el mismo dispositivo desde superficies elevadas. Otro caso bastante común es cuando el asiento se gira sobre superficies blandas. La edad promedio de bebés que sufrieron este tipo de accidentes fue de cuatro meses.
Por ello, aconsejan que el asiento del bebé permanezca en el coche. En todo caso, hay otro tipo de asientos portátiles más adecuados para ese uso, y de todas formas, siempre conviene prestar atención a la superficie en la que se los apoya y las condiciones de seguridad del niño.
Vía: Primera Hora
