
Hasta los tres años, los normal es que los bebés y niños pequeños hagan una pausa para dormir un par de horas a mitad del día, lo hacen naturalmente y respondiendo a sus necesidades.
Sin embargo, es sumamente beneficioso que pasada esa edad y hasta los seis o siete años el niño se acostumbre a dormir al menos una hora de siesta a mitad del día, ya que de esa forma recupera energías y logra crecer de forma óptima.
Al menos, si no duerme, hay que acostumbrarlo a que se recueste y realice una actividad tranquila mientras se relaja. Para que esto ocurra, es necesario inculcar el hábito y enseñarle a que a determinada hora se bajan las energías, y acondicionar su habitación con poca luz y un ambiente agradable que lo predisponga al descanso.
La siesta durará lo que el niño necesite para reponerse, pero si crees que dormir mucho le dificultará conciliar el sueño por la noche, y en especial si son más de las cinco de la tarde, puedes despertarlo. Para que no sea algo brusco, simplemente abre la puerta de la habitación y deja que le lleguen los ruidos de la casa, ya que si no, podrá despertarse muy irritable si se lo hace de golpe.
Vía: Mi Bebé y Yo
