
Es mucho más frecuente de lo que parece, pero muchos bebés y niños pequeños introducen en su oído accidentalmente objetos de todo tipo, lo cual puede ocasionar daños enormes si no se los retira a tiempo, además claro está de la molestia que producen.
En estos casos es bueno consultar al médico, pero sólo si el objeto es claramente visible y por cuestiones prácticas quieres intentar removerlo tú mismo, ten en cuenta estas precauciones. De no ser posible seguir estas indicaciones, no dudes en visitar la sala de emergencias para que un médico se encargue de quitar el objeto del oído del bebé.
Evita utilizar cualquier herramienta, como una torunda de algodón, una cerilla, un bastoncillo con la punta de algodón, ni otros instrumentos. Hay una gran probabilidad de que sólo consigas empujar el objeto más adentro, y dañes el oído del niño.
Haz que la gravedad te ayude, colocando al niño de costado, con el oído afectado hacia abajo. Nada de golpearle la cabeza: sólo sacudirla suavemente en dirección al suelo, para intentar que el objeto salga por sí mismo.
Si esto no funciona, puedes probar con unas pinzas, para intentar remover el objeto, algo que intentarás muy suavemente y sólo si el objeto es visible. Ten mucho cuidado de no introducir más el objeto, o de empujar demasiado las pinzas.
Si es un insecto lo que se metió en el oído del niño, prueba con aceite mineral, de oliva o infantil a temperatura ambiente. Coloca la cabeza del niño con el oído afectado hacia arriba, y vierte un poco de aceite, para que el insecto flote hacia arriba. Al mismo tiempo que se introduce el aceite, se puede facilitar su entrada enderezando el conducto auditivo. Para ello, hay que tirar suave pero firmemente del lóbulo auricular hacia arriba y atrás en los adultos y hacia abajo y atrás en los niños.
Con cualquier otro objeto que no sea un insecto, no intentes lo del aceite. Asimismo, tampoco hay que emplear el aceite si se sospecha de la existencia de una perforación en el tímpano, por la presencia de dolor, hemorragia o secreción por el oído.
Luego del incidente, consulta al pediatra o especialista en oído para verificar que no haya de qué preocuparse.
Vía: Medicina 21