
Cuando el cuello de útero no está debidamente preparado para soportar toda la gestación, ocurre una de las cosas más temidas por las madres: un aborto espontáneo, algo que en el primer trimestre puede ocurrir en un considerable porcentaje de casos.
Más precisamente, en una de cada 100 mujeres embarazadas, el cuello del útero o cérvix – que separa al canal vaginal del útero – cede ante la presión del peso del saco gestacional y por tanto el embarazo se pierde.
Esta condición se conoce como cuello uterino incompetente o débil, y se da por lo general en la semana 13 de embarazo.
Algunas de las causas por las que se da esta condición, son: por defecto de nacimiento; cirugías cervicales o biopsias anteriores; partos previos con complicaciones; trauma cervical por accidentes; varios abortos durante la última fase de gestación; exposición al dietilestilbestrol des durante el embarazo (estrógeno sintético).
Pero la detección temprana, por vía ecográfica, permite la realización de un cerclaje uterino – se lo cierra con algunas puntadas que luego se quitan cerca del alumbramiento –. Con esto, es posible llevar el embarazo a buen puerto.
Vía: Bebés.net
