
Cuando el embarazo se prolonga hasta la semana 42, algo que se da en el 5 y el 8% de los casos, se lo conoce como parto postérmino, y es una condición en la que hay que tomar precauciones pues puede traer algunos inconvenientes.
También llamado embarazo en vías de prolongación, tiene mayor riesgo de asfixia y de presencia de meconio en el líquido amniótico – materia fecal del bebé –. Por ello, hay que realizar una minuciosa monitorización del embarazo para asegurar el bienestar de la criatura.
Hay que vigilar que frecuencia cardíaca fetal para detectar precozmente signos de asfixia. Es frecuente observar desaceleraciones de tipo variable debido a la compresión del cordón umbilical secundario al oligoamnios.
La presencia de meconio no implica riesgo inmediato, pero habrá que controlar que no se aspire durante el parto, y realizar luego una aspiración laringotraqueal para asegurar la limpieza de las vías respiratorias del niño.
Puede ocurrir también que haya retención de hombros o macrosomía, ya que el bebé continúa su crecimiento en el postérmino. Por ello, la atención de un embarazo postérmino debe realizarse en un Centro Médico donde exista una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.
Vía: Hijos y Madres
