
Cada vez es más común que muchas mujeres, llegando al límite de su edad fértil, recurran a un banco de esperma y a la muestra de un donante anónimo para convertirse en madres mediante inseminación artificial.
Tanto es así que en los últimos cinco años el número de mujeres solas que acuden a inseminarse ha aumentado un 200%, constituyendo el 35% del total de pacientes de inseminación artificial.
Es que las mujeres de más edad – entre los 30 y 40 años – en muchos casos son profesionales, con un ingreso firme, que les permite no sólo costear el tratamiento – entre 800 y 1.000 euros – sino mantener solas a sus hijos, por lo tanto ya no es relevante para muchas féminas tener una pareja para formar una familia.
Se trata de una alternativa perfectamente válida para aquellas mujeres con un gran deseo de ser madres, pero que no han logrado conformar una pareja estable mientras su edad reproductiva se termina. Este modelo de familia es cada vez más habitual y tan feliz como cualquier otra.
Cabe señalar además que dentro del colectivo de mujeres solas que acuden a los centros de fertilidad, se incluyen también las que tienen pareja homosexual.
Vía: ABC.es