
Desde la antigüedad se ha relacionado a los ciclos lunares con la fertilidad femenina, algo que en diferentes culturas se ha repetido. Se cree que el ciclo menstrual femenino se relaciona al ciclo lunar, particularmente porque ambos tienen – en teoría ya que no todas las mujeres son tan regulares – 28 días.
La palabra menstruación viene del latín mensis (mes), muy relacionado con el griego mene (luna). Sucede que el período de lunación (el tiempo que tarda nuestro satélite en volver a la fase original), es de 29,53 días, mientras que el ciclo menstrual aproximado de la mujer es de 28 días.
Pero dejando de lado la herencia cultural, lo cierto es que aún no hay estudios científicos que corroboren la relación entre luna y fertilidad. De hecho, se sostiene que cuando hay cambio de luna a luna llena, se desencadenan más partos, y muchísimas matronas o parteras podrían aseverarlo.
Sin embargo, se han realizado estudios científicos que no pudieron establecer relación alguna entre la luna y los embarazos.
En 1959, Walter y Abraham Menaker analizaron 510.000 nacimientos en la ciudad de Nueva York, y encontraron que dos semanas después de la Luna llena, había un incremento del 1% sobre el promedio. Pero repitieron el estudio con otro medio millón de nacimientos en el 67, y encontraron una tendencia del 1% durante la Luna llena. En el 73 otros doctores analizaron nuevos datos, y encontraron un incremento (también del 1%) en unos días antes de la Luna llena. Siendo todos los resultados contradictorios entre sí, se deduce que esos incrementos se deben a otros factores.
Finalmente, en 2001, el astrónomo Daniel Caton analizó 70.000.000 de nacimientos en Estados Unidos y no encontró ninguna correlación entre los nacimientos y la Luna.
Vía: Contexto