
Los viajes son un tema a considerar en un embarazo. Tal vez te acabas de enterar que estás embarazada y esto echa por tierra tus planes vacacionales para el verano. Pero a no desesperar, veamos cómo manejarnos en estos casos. También puedes organizar tu Baby Moon.
En principio, no hay impedimento para viajar embarazada, al menos hasta que se acerque la fecha del parto. Lo ideal es hacerlo en el segundo trimestre – desde la semana 18 – , cuando ya se han superado los malestares del principio, hay menos riesgo de aborto espontáneo y la implantación ya está superada.
Desde la semana 28 a la 34 no conviene viajar muy lejos, porque este tipo de viajes puede agotarte. De allí en más, ya está muy cerca la fecha del nacimiento y es mejor quedarse cerca de casa y de tu obstetra, quien en cualquier caso será el que autorice un viaje en el embarazo. De todas formas, deberás saber que las compañías aéreas ponen restricciones a las embarazadas de más de siete meses.
Claro que hay que tener en cuenta que no es un momento cualquiera, por lo tanto conviene planearlo todo con antelación, no cargar peso de maletas ni bolsos grandes, y destinar el viaje al descanso y relax. Ya habrá tiempo después para aventuras.
En el avión te conviene llevar ropa y zapatos cómodos, amplios, sin elásticos ni tacones que incomoden y dificulten la circulación, ya de por sí más complicada de un embarazo. No olvides una almohada ni una botella de agua para hidratarte constantemente.
También te vendrá bien tener cerca galletas, frutos secos o algo así, ya que puedes marearte más fácilmente en el avión. Es mejor que camines un poco cada hora, para estirar las piernas, y que busques un asiento cercano al baño.
Los detectores de metales son inocuos para la madre y el bebé, pero conviene que abordes y desciendas del avión primera o última, para evitar empujones y golpes con las maletas de mano de otros pasajeros. El cinturón de seguridad debe colocarse por debajo del vientre, sobre las caderas.
Aunque el viaje sea corto, lleva contigo un informe con los datos clínicos del embarazo, por si fuera necesario acudir a otro facultativo en el lugar de destino.
Vía: Ser Padres
