Una nueva esperanza se abre para aquellas mujeres que deban someterse a un tratamiento oncológico. Stinne Holm logró embarazarse y dar a luz a su segunda hija naturalmente tras realizarse un injerto de su propio tejido ovárico.
La historia se remonta a algunos años atrás, cuando un diagnóstico de cáncer – sarcoma de Ewing –. Para conservar su capacidad reproductiva, los médicos decidieron congelar una porción de tejido ovárico, con la esperanza de que en un futuro se le pudiera reimplantar y devolverle la fertilidad que las drogas para el cáncer afectarían.
Terminado su tratamiento para el cáncer, ocurrió lo esperado: una menopausia precoz debido a los fármacos. Pero entonces una nueva cirugía le reimplantó su propio tejido congelado tiempo antes.
Luego, con estimulación ovárica hormonal, Stinne logró dar a luz a su primera hija, pero a principios de 2008, cuando regresó a la clínica a intentar un segundo embarazo, descubrieron que éste se había producido sin ayuda, es decir que recuperó su función ovárica normal.
Esta técnica es una gran esperanza para muchas mujeres jóvenes que deben afrontar un cáncer, y ya hay nueve niños en el mundo nacidos por este método – dos de los cuales son unos gemelos valencianos –. Tres de estos bebés, nacieron “sin ayuda”, es decir que sus mamás lograron que sus tejidos ováricos ovularan normalmente.
Asimismo, la danesa es la primera mujer que logra un segundo embarazo luego de someterse a esta intervención.
Vía: El Mundo
