
Sabemos muy bien que cuando un niño de pocos meses comienza a llorar sin consuelo, y nada de lo que estamos haciendo parece calmarlo, la situación puede ser muy estresante.
Por ello, te dejamos algunos consejos para que intentes mantener la calma y te sirvan de ayuda en esos momentos de crispación, en los que tu cabeza tiene dificultades para pensar con claridad.
Parece una obviedad, pero lo más importante es no perder los estribos ni el control de la situación, ya que nuestra serenidad será percibida por el pequeño y lo ayudará a calmarse. Hay que tener en cuenta que si lo sobrecargamos de estímulos es probable que se ponga más nervioso.
La indiferencia tampoco resulta. Así como demasiada angustia exaspera más aún al bebé, la indiferencia será percibida de inmediato y la situación sólo se agravará. Tampoco funciona ponernos duros con él: en los primeros meses no está capacitado para comprender esa actitud, que lo asustará todavía más.
Es útil responder al llanto de maneras distintas, variando el tono de voz, para que no se acostumbre a una respuesta demasiado inmediata. El llanto del bebé a veces sólo busca una respuesta al instante por parte de los padres, no es bueno que se acostumbre a tenernos a su disposición.
Vía: Blog de bebés
