
Una gran enseñanza de la infancia para los hijos tiene que ver con entender el valor de la amistad, y a saber distinguir un buen amigo de quien no lo es.
El primer paso en este sentido es enseñar a los pequeños a que ellos mismos sean buenos amigos, ya que así propiciarán el encuentro con otros. Hay que explicarles que una buena amistad es algo que se atesora y no se encuentra todos los días. Para ser buenos amigos, el principio básico es anteponer el bienestar del otro sobre el propio.
Puede que esto los haga algo vulnerables a ciertos tipos de personalidades, pero en definitiva aprenderán valores como el hecho de ser dignos de confianza y a ser personas valorables.
Aunque puedan tener malas experiencias por el camino, esto los hará más fuertes y finalmente lograrán tener un criterio propio que hará que en sus vidas elijan personas que los aprecien y con quien puedan compartirlo todo.
Vía: Bebes. net
