
Hay temáticas que son delicadas y que desconciertan a los padres a la hora de tratarlas con sus hijos, en especial cuando aún son pequeños. La muerte es una de ellas, por ello aprendamos de expertos cuál es la mejor forma de hacerlo.
Evitar el tema por completo es la peor estrategia. Los niños comprenden más de lo que parece por más que sean pequeños, y si fallece un familiar o amigo es necesario que los ayudemos a tramitar el proceso con nuestra compañía y contención.
Los niños tienen conciencia de la muerte desde edades tempranas, porque la experimentan en los cuentos, en la televisión y demás. Pero la comprensión de lo que significa varía con la edad, y el diálogo debe adecuarse a su capacidada.
También es sensato decirles lo que quieran saber y esperar a que pregunten, puesto que no tienen por qué tener toda la información. Hay que encontrar un equilibrio entre confrontar el tema y no decir más de lo que pueden procesar.
Algunas pautas:
- Abrirnos a los intentos del niño de hablar del tema
- Escuchar a nuestros hijos, comprender y respetar sus sentimientos
- Las explicaciones deben ser sinceras y expresar nuestros sentimientos, pero de manera sencilla para que lo puedan entender, utilizando lenguaje sencillo y acorde a la edad del niño.
- Debemos estar seguros que comprendió lo que se le dijo y no le quedaron dudas.
Hasta los cinco años, ellos creen que la muerte es algo reversible. A partir de esa edad, comienzan a entender que es algo de lo que no se vuelve, y que eventualmente nos tocará a todos los seres vivos pasar por ello. Ya hacia los diez años y en la adolescencia, comienzan a elaborar ideas más filosóficas de este proceso.
Es importante, asimismo, no confundir con eufemismos como “el descanso eterno”, que confunden a la muerte con el sueño. Hay que explicarles que las personas cuando mueren no despiertan, no comen, no beben, no los veremos más, en fin, las implicancias.
Dejarlos saber que estamos tristes y que ellos expresen su propia tristeza, los ayudará a elaborar un duelo acorde a su edad, y a crecer con un entendimiento de uno de los momentos más difíciles del proceso de la vida.
Vía: Guía Infantil

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