
Hay niños que tienen serios problemas para sociabilizar con sus pares, debido a que tienen la costumbre de pegar o morder a otros niños cuando están jugando. Por ello, veamos cómo abordar la situación.
Difícilmente un niño manifieste violencia de la misma forma que los adultos. Cuando un niño pega, lo hace porque tiene un sentimiento de desborde o descontrol, o porque está pasando por conocimiento y descubrimiento de los propios impulsos y capacidades físicas.
Pero cuando el niño es más grande, y ya es capaz de comprender el alcance de este tipo de actos, debemos prestar especial atención si continúa golpeando a otros niños.
Pegar es entonces una manifestación física de algo que no pueden poner en palabras. Ya sea porque así manifiestan enojo, imitan comportamientos – como los que ven en los medios de comunicación –, o bien es un síntoma de algo que le está pasando y no puede decir.
Por ello, es muy útil tratar de mantener la calma ante todo, ya que si le gritamos o le pegamos también, estamos enseñando que la violencia es la forma de comunicarse. Lo que sí debemos hacer es tratar de ayudarlo a poner en palabras lo que no puede decir, tratando de comprenderlo, y que comprenda que ese malestar que siente se llama enojo. Además, es bueno explicarle que es normal sentirse enojado o triste, y que puede decirlo, puesto que los adultos, mamá o papá, también pueden sentirse tristes o enojados a veces.
Así, el niño aprenderá a comunicar sus emociones y podrá evitar el lastimar a otros para descargar su frustración.
Vía: Yo Crezco