
Los centros de emergencias pediátricos en todo el mundo están lamentablemente acostumbrados a recibir periódicamente niños pequeños que no bien comienzan a gatear o dar sus primeros pasos sufren envenenamiento accidental por los productos de limpieza hogareños.
Este estudio en particular en el que hoy nos centraremos proviene de Estados Unidos, más precisamente del Centro de investigación y políticas de lesiones del Centro hospitalario pediátrico Nationwide. Si bien por un lado se logró reducir desde 1990 casi a la mitad este tipo de incidentes, siguen ocurriendo y los envases en aerosol son uno de los que más casos provocan.
La lejía es el producto que más accidentes ha causado, un 37,1% de los casos. Pero los envases en aerosol son los que más veces han estado envueltos en los envenenamientos accidentales, un 40,1%.
Ocurre que cada vez son más los productos que se presentan comercialmente en este formato, al mismo tiempo que resulta muy práctico para el uso en las tareas diarias. Pero generalmente, el dispositivo en aerosol no suele tener una traba para niños como sí los tienen otros envases. Es sumamente fácil para un bebé apretar un botón y dispararse un chorro de limpiador o hasta insecticida.
Los pequeños se sienten atraídos por el colorido de las etiquetas y los líquidos, razón por la cual hasta pueden creer que se trata de refrescos.
¿Qué pueden hacer los papás y mamás para minimizar el riesgo de accidentes? guardar las sustancias venenosas en armarios con llave y fuera de la vista de los niños, comprar productos en paquetes resistentes a los niños, mantener los productos en sus recipientes originales y desechar los productos sobrantes o no utilizados de forma adecuada. En el caso de los aerosoles, si tienen una traba para que la boquilla no se accione, utilizarla pues a un niño curioso le será demasiado difícil destrabarla.
Vía: Medline Plus
