
Las mamás que deben volver a trabajar luego de que sus hijos nacieron se ven ante la disyuntiva de elegir una persona que se hará cargo del cuidado de los niños en su ausencia. Dado que no es fácil confiar los hijos a una persona extraña, veamos qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir cuidadora.
La búsqueda lleva tiempo, por ello comienza unas cuantas semanas antes de retomar tu actividad a buscar a esta persona. Conviene que sea mayor de 18 años, para tener la madurez suficiente para la tarea encomendada, y además es bueno que si el niño tiene menos de dos años, la persona encargada tenga nociones de puericultura. Si ya tiene experiencia en cuidar niños, mucho mejor.
La puntualidad y responsabilidad son cualidades indispensables y básicas de una cuidadora. Si no comprende que de ella depende que tú puedas llegar a horario a tu propio trabajo, no cumplirá bien su tarea.
Conviene que la cuidadora sepa reaccionar ante situaciones más difíciles, como una suba de fiebre, una caída, un atragantamiento. Piensa que tú no estarás allí, sino ella para resolver la emergencia. Plantéale la situación imaginaria y analiza cómo la resolvería.
También hay que tener en cuenta que deberá priorizar siempre los intereses y necesidades del niño, y también saber poner límites de manera adecuada. Además, deberá respetar las pautas que le indiquen los padres, esté de acuerdo o no.
En la entrevista deberían participar los niños, y si puedes pasa algún tiempo con ellos para observar cómo se llevan y el desempeño de la persona elegida, antes de dejarlos solos.
Vía: Guía Infantil
