
Ayer aprendimos a evitar que los niños se pierdan cuando estamos de paseo en un espacio público, como un centro comercial, la playa u otro. Si inevitablemente nos encontramos ante la situación de un niño extraviado, veamos cómo podemos actuar para que se resuelva.
Lo fundamental en estos casos, aunque parezca un consejo trillado, es conservar la calma. Si actuamos racionalmente, aumentaremos las posibilidades de que el niño aparezca más rápido, adelantándonos a la situación.
Lo primero que hay que hacer si vemos que el niño no aparece, es dirigirse al personal de seguridad del sitio donde nos encontremos, o bien a la policía si estamos en la calle u otro espacio público. Hay que indicarles con precisión cuál fue el punto en donde fue visto por última vez, sus características y la ropa que llevaba puesta.
Luego, conviene volver sobre los pasos y recorrer los sitios por los que se ha pasado, tal vez el niño se quedó esperando allí a que vuelvan por él.
Cuando aparezca, no te dejes llevar por los nervios del momento y no lo regañes. Explícale con calma qué es lo que ha hecho mal y cómo debe actuar la próxima vez. Ten en cuenta que un niño extraviado está tremendamente asustado.
Para evitar que sea llevado por un desconocido con malas intenciones, explícale que si se pierde debe recurrir a un policía, personal de seguridad, oficina de informes, o al personal del sitio en donde se encuentren – por ejemplo, los asistentes de una tienda o cajeros del supermercado –.
Enséñale a desconfiar de los extraños, a jamás aceptar regalos de alguien que no conoce, y nunca irse con alguien desconocido que les haya pedido que lo acompañen, por más que prometa regalos o cosas por el estilo.
Hay que hablar con los niños y explicarles que si alguien los hace sentir incómodos, deben comunicárselo cuanto antes a sus padres o a los maestros si ocurre en la escuela.
Si alguien intenta llevarlos por la fuerza, los niños deben estar instruidos de gritar ¡no es mi papá! o ¡no es mi mamá!, para que un posible testigo reaccione y los ayude.
Sin asustarlos, trata de inculcar a tus hijos estas nociones para defenderse y actuar ante una emergencia, por más que deseemos que nunca tengan que recurrir a ello.
Vía: Mi Bebé y Yo