
Buena parte del éxito de la lactancia radica en que el pecho de la mujer pueda adaptarse a esta importante función, algo que desafortunadamente no siempre ocurre.
Pero las futuras mamás pueden hacer algo al respecto, ya que siguiendo algunas medidas pueden preparar el pecho para la lactancia antes del nacimiento del bebé, y así aumentar las probabilidades de que todo salga bien y de que su hijo pueda alimentarse de la mejor forma posible.
Estas medidas, además, continúan una vez iniciada la lactancia para mantener una correcta higiene y para que todo marche bien.
- Con las dos manos, elévate el pecho, procurando que los dedos pulgares converjan sobre el pezón y el resto de los dedos levanten la parte inferior. A continuación, ejerce una ligera presión, deslizando los dedos suavemente hacia el pezón.
- Coloca una mano debajo del pecho y la otra justo por encima de la areola, de manera que las manos queden paralelas. Presiona ligeramente con la palma de la mano y con los dedos, apretando en dirección hacia el pezón. A continuación, alterna las manos, de manera que abarquen el pecho por los dos lados y presiona suavemente hacía el pezón.
- Con la mano derecha en el pecho izquierdo y la mano izquierda en el pecho derecho realiza unos masajes circulares, empezando desde el exterior del pecho y hasta llegar progresivamente al pezón.
Medidas de higiene del pecho:
- Límpiate el pecho con cuidado, sobre todo los pezones, lavándolos antes y después de cada toma con agua hervida templada.
- A continuación, sécate delicadamente, sin frotar, con una toalla suave o con una gasa desechable.
- Aplícate una crema lenitiva, pero no olvides lavarte el pezón antes de la siguiente toma para eliminar los residuos del producto. Pide a tu ginecólogo que te recete alguna que sea apta para la lactancia.
- Lávate siempre las manos antes y después de cada toma.
- No compartes la toalla con el resto de miembros de la familia.
- Utiliza discos de usar y tirar para proteger y mantener limpio el pezón, y sustitúyelos después de cada toma. Recuerda que también debes cambiarte de sujetador a menudo.
Vía: Mi Bebé y Yo