
Un estudio llevado a cabo en la Universita Federico II de Nápoles, Italia y publicado en la revista Pediatrics llegó a la conclusión de que aquellos bebés alimentados a pecho están protegidos de la fiebre que suele producirse luego de una vacunación.
Los bebés reciben en sus primeros meses de vida una batería de vacunas que previenen la aparición de toda clase de enfermedades graves, algo que a lo largo del siglo XX y lo que va del actual, ha logrado reducir considerablemente la muerte infantil.
Sin embargo, la respuesta inmune que se produce tras una vacuna suele provocar fiebre. Pero aquellos bebes amamantados por sus madres tienen menos posibilidades de que esto ocurra, y aún si así se da, es un episodio de fiebre de menor duración.
En el grupo estudiado, aquellos niños que recibían lactancia materna exclusiva tuvieron 54% menos de casos de fiebre tras la vacunación en comparación con los niños que se alimentan con leche de fórmula. En el caso de la lactancia parcial, la disminución del riesgo fue del 42 %.
La leche materna reduciría la producción de proteínas inflamatorias que se liberan luego de la vacunación, mientras que la lactancia en sí les daría tranquilidad a los bebés con fiebre y los alentaría a comer.
Vía: Terra Perú
