
Científicos de la Universidad de Extremadura se dieron cuenta que la leche materna no es la misma siempre, sino que su composición va variando a diferentes horas del día, de manera tal que puede tener un efecto calmante o estimulante en el niño.
Por ello, llaman a tener la precaución en el caso de que la madre decida extraerse leche para refrigerarla, que ésta sea dada al niño a la misma hora de la extracción.
En efecto, descubrieron la presencia de tres nucleótidos – adenosina, guanosina y uridina – que de acuerdo a su concentración en la leche, actúan sobre el sistema nervioso del pequeño excitándolo o relajándolo.
Asimismo, estas investigaciones impulsarán la producción de leches sintéticas que sean para el día o la noche, es decir, que imiten mejor este mecanismo natural para ayudar al bebé a despertase o dormir.
Vía: El Mundo
