
En Australia ocurrió una historia que una vez más demuestra que para el recién nacido nada es más importante que su madre, aún cuando sus condiciones de salud sean las peores.
Una mujer de nombre Kate dio a luz a gemelos prematuramente, a las 27 semanas de gestación. Mientras que la niña Emily logró ser estabilizada, el niño Jamie fue considerado muerto.
Fue entonces cuando los médicos entregaron al pequeñito a sus padres para que se despidieran de él. La mamá lo apretó contra su pecho, y lo tuvo así durante dos horas, en las cuales le habló y lo acarició.
Lo imposible ocurrió cuando el bebé comenzó a respirar de nuevo con regularidad y abrió los ojos. Incluso, se aferró al dedo de su mamá.
Los médicos al momento comprobaron que el corazón del bebé latía y que estaba vivo.
Claro que no siempre las mamás cuyos bebés fallecen al nacer tienen esta suerte. Pero sin dudas demuestra lo importantísimo que es no romper el vínculo del recién nacido y su madre luego del parto, pues eso es fundamental para su vínculo, y de hecho esta vez, obró un verdadero milagro.
Vía: Contexto
-
http://subebe paola gomez
-
http://mesenller xitlali
-
http://mesinller brenda
-
http://www.facebook.com/profile.php?id=1109269150 Ross Noirche
-
Obama
-
Atlaet Montero
-
alex1990