
La corriente que aboga por un parto humanizado y natural ya lo venía advirtiendo. Pero ahora, un estudio científico realizado por la Escuela de Medicina de la Universidad de Rochester, Estados Unidos, respalda el concepto de que si se generaliza la práctica de inducir el parto a voluntad, lo único que se logra es aumentar el número de cesáreas sin causas médicas.
El estudio concluyó que la inducción del trabajo de parto genera un riesgo de entre una y dos cesáreas por cada 25 inducciones, las cuales se podrían evitar si se espera el inicio espontáneo de la labor.
La cesárea, a diferencia del parto natural, es una cirugía mayor y por tanto existe un considerable riesgo de infecciones, sangrados, coágulos y lesiones a otros órganos, y si bien este estudio demostró que la posibilidad de terminar en cesárea si se induce el parto por voluntad de la paciente o el obstetra y no por causas médicas es relativamente baja, lo cierto es que esa cantidad de cesáreas puede sumar rápidamente cientos de cesáreas innecesarias en millones de inducciones.
El doctor Christopher Glantz, responsable del equipo investigador, señaló que a su criterio y a juzgar por los resultados de su trabajo “hay que reservar las intervenciones para los casos en los que el riesgo supera los beneficios”.
Vía: Reuters Health

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