12 de octubre de 2009 Creado por Natalia

Las señales del parto

Las señales del parto

Las primerizas seguramente tienen dudas en la etapa final del embarazo cuándo es momento de dirigirse a la maternidad. Si bien es preferible ante la duda ir igual – y volver a casa si es falsa alarma – lo cierto es que hay cambios en tu cuerpo que te avisan que la hora se acerca. Veamos cuáles son.

En las primerizas el bebé desciende a la pelvis unos 10 a 14 días antes del comienzo del parto, lo cual no ocurre con las que ya han tenido hijos sino hasta que comienza el trabajo de parto. Los últimos 3 ó 4 días sientes incluso como cada vez el bebé está más cerca de la entrada de la vagina. Tienes cierta incomodidad y opresión, te cuesta juntar las piernas, en especial al caminar.

La presión puede ocasionar un poco de dolor en la zona lumbar, calambres en las extremidades inferiores y necesidad de orinar frecuentemente.

Las contracciones de Braxton Hicks son leves e indoloras. El útero se pone rígido durante unos segundos y luego se relaja. No se consideran contracciones de parto ya que no son rítmicas y suelen desaparecer o disminuir con el reposo. Comienzan alrededor del quinto mes en forma imperceptible prácticamente y son indoloras. En los últimos días cuando serán más habituales y notorias.

También se puede dar días antes del parto la pérdida del tapón mucoso. Comienza con unas pérdidas de exudado vaginal rojizas, y luego desciende un flujo denso y blanquecino con unas hebras sanguinolentas.

Las contracciones de parto son más frecuentes, intensas y duraderas, con intervalos regulares que se van acortando. Comienzan de forma débil, hasta llegar a un pico de dolor y luego descienden. Entre una y otra, no sientes dolor. Cuando el intervalo sea de entre seis a ocho minutos, es momento de ir a la maternidad.

También puede romperse el saco de líquido amniótico. Es raro que ocurra antes de las contracciones. Si el líquido es claro significa que todo está bien, pero si es oscuro puede ser señal de sufrimiento fetal, razón por la cual – en uno u otro caso – es motivo para dirigirse inmediatamente a la maternidad.

Cuando el trabajo de parto está iniciado ayuda caminar despacio, para que la dilatación se acelere. Una ducha o un baño de inmersión corto, con agua que no supere los 37 grados, ayudará a que te relajes.

Cuando tengas una contracción, no contengas la respiración sino todo lo contrario, intenta mantener una respiración tranquila, profunda y lenta, como te han enseñado en las clases de preparación al parto. Puedes comer o beber un poco para no estar débil, pero procura que sea poca cantidad y con alimentos ligeros y de fácil digestión.

Vía: Club de madres