
Luego del parto o cesárea el útero conserva un tamaño agrandado, similar al del cuarto mes de embarazo, con unos 18 centímetros de largo y 900 gramos de peso. Para retrotraerse a su tamaño normal, se producen unas contracciones que en suelen ser dolorosas, se las conoce como entuertos.
El entuerto tiene además la importante función de cerrar los vasos sanguíneos mediante estas contracciones uterinas, reduciendo paulatinamente el sangrado posparto. Los vasos que se unían a la placenta durante la gestación, necesitan volver a cerrarse, y los espasmos musculares son la forma de lograrlo.
Mientras la madre está amamantando se liberan ciertas hormonas como la oxitocina, que estimula la contracción muscular, ayudando a retroceder al útero y a los conductos de la leche a segregarla.
En los segundos partos es más común que se presenten entuertos, puesto que el tejido uterino está más fláccido por haber atravesado ya dos embarazos.
Lo normal es que al cabo de siete días el dolor de los entuertos desaparezca, caso contrario hay que consultar al médico porque puede haber algún problema.
Tras seis semanas, el útero vuelve al tamaño normal, lo que se puede percibir porque al palpar el vientre debajo del ombligo ya no es posible percibirlo al tacto.
Vía: El Bebé
