18 de enero de 2010 Creado por Natalia

Parto con anestesia epidural

Parto con anestesia epidural

Hay una opción intermedia para las mujeres que no quieren someterse a los riesgos de una césarea sin indicación médica, pero a la vez temen no tolerar los dolores de parto: la anestesia epidural.

Este procedimiento es realizado por el especialista anestesiólogo, y es capaz de brindar alivio a los dolores, pero manteniendo cierta actividad sobre las extremidades. Para su colocación, se inserta un catéter en la zona de las vértebras lumbares. Por allí, se administra la medicación capaz de aliviar en una gran medida los dolores de las contracciones.

Para ello, la paciente se coloca recostada de lado, en posición fetal – rodillas al pecho –, es importante permanecer muy quietas durante la colocación de la aguja. En forma gradual, en un lapso de un cuarto de hora aproximadamente, el dolor va cediendo hasta hacerlo mucho más tolerable, y toda la experiencia más grata. Se puede aplicar previamente un anestésico local para no sentir el procedimiento.

Aunque el dolor se bloquea, se puede sentir molestias por la presión del trabajo de parto, o cuando el médico examina a la paciente. Las piernas, aunque no están completamente dormidas, están débiles y por tanto no se puede caminar. Sin embargo, en algunas maternidades utilizan una opción un poco más suave, que permite caminar durante el parto.

Otra ventaja es que la madre, al no sufrir fuertes dolores, puede relajarse y descansar mucho más hasta el momento de pujar, con lo cual estará con mucha más energía.

Así, se duerme la parte inferior del cuerpo y se puede permanecer despierta durante el parto. La anestesia epidural no tiene prácticamente efectos secundarios para el bebé. En el caso de la madre, puede haber un fuerte dolor de cabeza tras el parto, aunque esto se puede evitar si te quedas realmente quieta mientras colocan el catéter.

Vía: Nacer Sano