Parto seco: mitos y realidades

Muchas futuras mamás han oído hablar del “parto seco”, como se denomina a aquel nacimiento por la vía vaginal que se produce varias horas después de la rotura del saco amniótico, y que el mito señala como más doloroso, y además hereditario (que si la madre lo ha tenido, la hija lo tendrá).

Se llama parto seco a aquel donde el rompimiento de las membranas amnióticas se produce antes de iniciarse las contracciones, sin que haya aún dilatación en el cuello.

Pero la realidad es que estos partos no implican mayor dificultad o dolor que aquellos en los que la bolsa persiste por más tiempo y se rompe cuando la dinámica de las contracciones ya está instalada, incluso se puede dar un nacimiento donde la bolsa sale intacta con el bebé dentro.

En general, hay que saber que la pérdida de líquido amniótico rara vez es total, siempre queda algo de líquido retenido que ayuda a amortiguar en el bebé las contracciones. La mujer suele comenzar su trabajo de parto espontáneamente tras la rotura de la bolsa incluso hasta cuatro días después, aunque en general se suele esperar entre 12 a 24 horas para que se inicie la labor de forma espontánea porque existe cierto riesgo de infecciones cuando se rompe la bolsa.

Cabe señalar que esto último está discutido, pues estudios aseguran que es seguro esperar hasta cuatro días para que el parto comience espontáneamente, siempre y cuando no se realicen demasiado tactos vaginales, que sí aumentan el riesgo de infecciones, de acuerdo a cuánto tiempo transcurra desde el primer tacto.

El cuerpo materno, además, genera en forma constante líquido amniótico, de esta manera se mantiene una reserva de líquidos.

Distinto es el caso donde se observa una cantidad escasa de líquido amniótico en la bolsa al final del embarazo, lo que se denomina oligoamnios. Esta irregularidad, en ciertas oportunidades, responde a un envejecimiento de la placenta, y se constituye en un motivo fundamental para inducir el parto.

Cabe señalar que la escasez de líquido se puede controlar perfectamente a través de de las ecografías, que hace muchos años no se utilizaba. Como consecuencia, se suscitaban alteraciones fetales y el nacimiento de bebés de bajo peso. Quizá por ello, las madres y abuelas tenían tanto temor al parto seco, pero la realidad es que no tiene por qué ser causa de un parto más difícil o complicado.

En ocasiones, la bolsa no se rompe sino que se fisura, y así la mujer pierde pequeñas cantidades de líquido de forma permanente, en este caso se sugiere utilizar compresas, y si se empapa una en el plazo de una a tres horas, entonces sí acudir al centro médico.

Vía: Toso Marcela Info Salud

 

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Acerca de Natalia Vidoz

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