
A estas alturas está ya más que comprobado lo beneficiosa que puede ser la música tranquila para relajar y estimular al bebé, destacándose especialmente la música clásica. Se sabe que estimula la fisiología y la inteligencia, y a los prematuros los ayuda a recuperarse más rápido y mejor, aumentando de peso y madurando.
Incluso, sus efectos llegan al útero pues si el feto es expuesto a través de su madre a la música clásica, calma o estimula los movimientos y sus latidos cardíacos.
Los niños ya mayores que estudian música tienen mejores habilidades motoras, y rinden mejor en áreas como matemáticas o lectura.
Y si escuchas música clásica antes del parto, una vez que nazca tu bebé se sentirá familiarizado con ella y le recordará la sensación de protección del útero, por ello puedes ponerla suavecito para ayudarlo a dormir o a estar calmo.
Vía: El bebé de mamá

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