
Los defectos congénitos de nacimiento son trastornos que se desarrollan generalmente en el primer trimestre de la gestación, puesto que después casi todos sus órganos están formados, sólo se dedica a crecer y perfeccionar el funcionamiento de los mismos.
Por ello, es importante más que nunca en esta etapa evitar la exposición a todo lo que pueda provocar estos defectos, como drogas, alcohol, cigarrillo, medicamentos recetados o no, productos químicos, radiación, entre otros factores.
Entre los tipos de malformaciones congénitas, encontramos varios tipos:
Morfológicas: afectan la forma física
Funcionales: modifican el funcionamiento de órganos o sistemas anatómicos.
Estructurales: son alteraciones en genes o células que devienen en trastornos más complejos.
Si bien no todas las malformaciones se pueden prevenir, es importante que evites al máximo todo lo que pueda dañar a tu bebé y sigas al pie de la letra las indicaciones médicas.
Vía: El Bebé

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