
Muchas veces se ha hablado sobre el daño que causa el cigarrillo durante el embarazo en la salud fetal. Pero hay que tener en cuenta que los niños pequeños cuyos padres fuman son a la vez fumadores pasivos, y la situación conlleva también muchos riesgos.
Las recientes investigaciones indican que el humo del cigarrillo no sólo es malo para la función respiratoria, sino también para la cardiovascular, en especial en niños muy pequeños o bien aquellos que son obesos.
La suma de dos factores de riesgo como son la obesidad y el humo secundario en la niñez, derivan en mayor posibilidad problemas cardíacos de por vida.
Asimismo, los investigadores hallaron una conexión entre la exposición al humo secundario y un marcador de lesiones vasculares en los niños pequeños.
Por ello, no alcanza con dejar de fumar en el embarazo: también hay que hacerlo en forma permanente, si queremos ahorrarles a nuestros hijos estos problemas.
Vía: El Mundo

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