
Muchas veces hay circunstancias que hacen que se deba interrumpir temporalmente la lactancia – como por ejemplo si la madre necesita recibir un medicamento –, lo cual puede traer dificultades como por ejemplo que tras alimentarse con biberón, el bebé no pueda volver a acostumbrarse al pecho de su madre, o succione mal. También hay casos en los que se precisa una alimentación mixta para el niño.
En estos casos, lo que se recomienda es el uso de una cuchara o vaso pequeño cuando la edad de los niños lo permita, para que no se confunda y siga asociando la succión al pecho materno.
Pero también existe el método Kassing, que interfiere menos con la lactancia y facilita que se la retome posteriormente y a la vez permite dar biberón en el transcurso.
Este método reproduce lo más posible las condiciones de la lactancia materna. Para ello hay que elegir un biberón de tetina larga, blanda y redonda – entre 18 milímetros y dos centímetros – ya que así tocará la parte donde se une el paladar duro y blando, tal como el pezón de la madre, prefiriendo una de formas redondeadas y evitando las “anatómicas”. Luego, se coloca al bebé sentado casi vertical, no imitando la posición de la lactancia natural. También, es importante estimular las mejillas y labios del niño para estimularlo y que busque solo la tetina.
Hay que dejar que el bebé mame varias veces, dejando que se esfuerce por succionar la leche y sacar la tetina cada tanto para que vuelva a tomarla. Así, se interfiere lo menos posible con la lactancia materna.
Vía: Bebés y Más