
Al igual que en el embarazo, durante la lactancia la dieta materna incide directamente en la salud infantil, por ello veamos cuáles son los alimentos a priorizar en la lactancia.
La composición, sabor y textura de la leche se relaciona a lo que come la mamá, además claro de la salud y correcto desarrollo de su hijo.
La ingesta de vitamina B7 o colina es muy importante en esta etapa. La encontramos en alimentos como los cacahuetes, yema de huevo, leche entera, higadillos, sesos, soja y derivados, levadura de cerveza, germen de cereales, hígado de ternera.
La vitamina B9 o ácido fólico es igualmente importante en la lactancia como lo fue en el primer trimestre. Ambas vitaminas contribuyen al desarrollo del sistema nervioso. Por ello, incluyamos en la mesa acelgas, cilantro, grosellas, ostras, aguaturmas, ciruelas, hígado de ternera, quesos azules, ajonjolí, coles de Bruselas, hinojo, remolacha, berros, enebro, judías verdes, salvia, calabaza, lácteos enteros, sésamo, cardos, espinacas, lentejas, yema de huevo, cereales integrales, frambuesas, melón, zanahorias, cerveza sin alcohol, frutos secos, nabos, champiñones, garbanzos, naranjas, chufas, germen de alfalfa, ortigas.
Otro elemento saludable que debemos comer para tener una leche nutritiva para el bebé es el magnesio, presente en germen de maíz, harina de pescado, almendras, chocolate negro, pan integral, judías blancas, lentejas, alcachofas, garbanzos, coles de Bruselas, cereales integrales, queso, frutos secos, mariscos, acelgas, soja, gérmenes de legumbres, verduras de hoja verde, cacao y sus derivados, pipas de girasol, dátiles, arroz, pescado, leche en polvo, pescado, avellanas, higos secos, plátanos y algunas aguas minerales ricas en este oligoelemento.
Finalmente, las infusiones de anís estrellado, cilantro o sésamo, estimulan una mayor producción de leche, y sus compuestos esenciales son ingeridos por el bebé a través de la leche, aliviando cólicos por gases, relajándole y ayudándole a dormir.
Vía: A Fuego lento
