
Uno de los fantasmas que más pueden empañar un momento tan especial como la llegada de un hijo, es la depresión posparto, una condición psicológica o psiquiátrica relacionada con los múltiples cambios hormonales del cuerpo de la madre, asociados a cuestiones del entorno y la personalidad.
Te daremos algunos consejos útiles, teniendo en cuenta que en última instancia y si no te sientes mejor, debes consultar al médico sin dudarlo ni demorarte.
Ten cerca de ti a alguna persona con quien te sientas cómoda para hablar de tus sentimientos día a día, además de personas que colaboren contigo en el cuidado del bebé y en las tareas del hogar. Acepta toda la ayuda que te ofrezcan y no intentes que la casa esté en perfecto orden como antes: a su debido tiempo, todo se normalizará.
Es importante que, por muy ocupada que estés, te tomes al menos 15 minutos diarios para hacer algo que te relaje y te sea placentero, como un hobbie o una caminata a solas.
Escribir lo que nos pasa en un diario o bitácora es muy útil, y sirve para poner las cosas en perspectiva, además de ayudar a resolver sentimientos que no identificamos.
No descuides tu alimentación, sobretodo si amamantas: ensaladas, vegetales frescos, frutas, leche y cereales, no necesitan de mucha preparación y son sumamente saludables para estos momentos.
Acércate cariñosamente a tu compañero y deja que te contenga, no necesariamente manteniendo sexo. No te condiciones, y tampoco lo hagas con tu pareja.
Déjate aconsejar por personas que ya hayan tenido hijos recientemente. El intercambio de opiniones y situaciones es muy enriquecedor y te dará alivio saber que no estás sola ni eres la única a la que las cosas le suceden.
Vía: Guía de bebés
