Detectar infecciones en la episiotomía

Si bien es una práctica que está descartándose como rutinaria, lo cierto es que un buen número de mujeres que da a luz por la vía vaginal, termina con este corte quirúrgico para ampliar el canal de parto, o en otras ocasiones, a la mujer se le produce un desgarro en forma natural.

En cualquier circunstancia, el temor más generalizado entre las madres recientes con una episiotomía es el de la infección. Es fácil pensar que una herida en esta zona, que permanece húmeda casi todo el tiempo incluso teniendo en cuenta que la mujer tiene una hemorragia posparto normal – en la que se eliminan los restos de los tejidos del embarazo –. Pero sin embargo, las infecciones son una situación relativamente infrecuente.

La forma de darse cuenta de que la herida se ha infectado es mediante algunos signos, como un dolor que antes no estaba y que impide hacer una vida normal, que además va en aumento, también puede aparecer fiebre.

Este dolor es pulsátil, punzante. Otros signos son la aparición de secreciones que antes no existían y que se suelte algún punto. Y claro que si esa secreción tiene mal olor, es necesario consultar con el médico en forma urgente.

Es importante entender que siempre la episiotomía genera algo de dolor, pero éste debe ser soportable y cede con analgésicos, que por cierto son perfectamente compatibles con la lactancia materna, y se pueden utilizar sin problemas. Lo que no es normal es que el dolor aumente y que se torne insoportable.

Para minimizar el riesgo de infecciones, es importante mantener una buena higiene en la herida de la episiotomía. La higiene será siempre externa, y realizada desde adelante hacia atrás, para no arrastrar gérmenes del ano a la vagina que podrían propiciar infecciones. Sólo debe limpiarse con agua templada y jabón neutro. Evita antisépticos y otros productos que resultarán irritantes, más aún si son yodados pues pueden pasar a la leche materna y ocasionar problemas de tiroides en el bebé. Sólo aplícate algún cicatrizante o desinfectante si el médico así lo ha indicado. Evita utilizar esponjas pues acumulan bacterias. No se aconseja lavar la zona más de dos veces al día.

La zona debe secarse con toalla suave de adelante hacia atrás, no hace falta utilizar un secador.

Utiliza compresas de algodón para que la piel respire, y si puedes, deja la zona al aire para ayudar a la cicatrización.

Cabe señalar que no es poco habitual que cueste retomar una vida sexual normal tras el parto, pues la episiotomía genera un tejido cicatrizal que no tiene buena elasticidad al principio, y puede causar dolor. Es por ello que se recomienda, una vez retirados los puntos, masajear a diario la cicatriz con un aceite de rosa mosqueta.

Vía: Ser Padres

 

 

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Acerca de Natalia Vidoz

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