
Los hijos de mujeres que durante el embarazo estuvieron expuestas a animales de granja, tienen muchos menos casos de eccema que aquellos cuyas madres no tuvieron dicho contacto.
Según lo investigado por científicos europeos y publicado en el Journal of Allergy and Clinical Immunology, la dermatitis atópica o eccema es menos frecuente en los hijos de madres que estuvieron expuestas a gatos o a animales de granja en el embarazo.
Estos resultados respaldarían lo que se conoce como la “hipótesis de la higiene”: la exposición temprana a distintos microbios modifica el sistema inmunológico de los bebés y lo vuelve menos vulnerable a desarrollar reacciones alérgicas a sustancias benignas.
Es que el eccema se relaciona con las alergias, ya que casi un tercio de los niños con eccema antes de los 2 años desarrolla rinitis alérgica o asma.
Dado que la madre transmite algo de inmunidad en los primeros tiempos de vida, la exposición en el embarazo a animales, hace que les pasen a sus hijos anticuerpos contra esos microbios, y así los niños desarrollaban resistencia al eccema.
Los que menos riesgo tenían eran aquellos cuyas madres habían estado expuestas a una mayor variedad de animales (caballos, cerdos, vacas, ovejas, conejos, pollos). “Por cada especie animal, el riesgo disminuía un 20 por ciento”, explicaron.
Sin embargo, hay animales como los gatos que transmiten toxoplasmosis, peligrosa en la gestación. Por ello, este estudio debe ser tomado como un antecedente, y a lo sumo lo que debemos aprender es que no es nada bueno exagerar con la higiene en ningún caso.
Vía: Medline Plus