
El Observatorio de la Nutrición Infantil ha realizado una encuesta entre padres españoles de niños pequeños, para llegar a la conclusión de que la mitad de ellos tiene serias dificultades para que sus hijos coman variado. Las frutas, verduras y pescados son los grupos alimentarios más difíciles de incorporar en la nutrición infantil, y lamentablemente los que mejores nutrientes aportan.
Por su parte, el jefe de la Unidad de Gastroenterología y Nutrición Infantil del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, doctor Luis Ros, señaló que “uno de cada tres niños come muy poca variedad de alimentos y casi la mitad no llega a tomar nunca los más saludables”.
Entonces, ¿cómo se actúa en estos casos? Los expertos recomiendan no ceder a los caprichos del niño, dejando que coma sólo lo que le apetece, o peor aún preparando otra cosa porque lo que le servimos no le gusta. Esto sólo empeora las cosas. Si además nos enfadamos y le gritamos, el niño asocia el momento de la comida como estresante, con lo cual tenderá a resistirse más.
Lo que debemos hacer entonces es respetar una rutina de comidas, con horarios y sin juegos ni televisión, con toda la familia. Si al pasar unos 20 o 25 minutos, que es lo que debería tardar el niño en comer, no ha tocado el plato, hay que retirarlo con indiferencia, sin hacer comentarios puesto que de lo contrario nos predisponemos a que nos chantajee para comer.
Se debe restar importancia la asunto, que la comida no sea el centro de la charla, y evitar en lo posible que coma hasta la próxima comida. A los dos años hay que comenzar con esta tarea, puesto que cuando son más grandes es más difícil.
Vía: El Mundo

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