
La ciencia médica ha avanzado tanto que hoy las mujeres infectadas con VIH pueden reducir considerablemente las posibilidades de que su hijo nazca con el virus, y además la novedad es que tienen la posibilidad de recurrir a la lactancia como método de alimentación de su bebé.
El inicio temprano del tratamiento antirretroviral es la clave de todo, y el mismo tratamiento debe mantenerse mientras perdure el período de lactancia para evitar que el bebé se contagie, pero al mismo tiempo reciba todos los beneficios de la leche materna.
La guía 2010 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el tratamiento de mujeres embarazadas con VIH y la prevención de contagio a sus hijos, promueve precisamente todas estas cuestiones. Entre las nuevas recomendaciones, la OMS indica que la lactancia debe propiciarse cuando la mujer puede acceder a los antirretrovirales y a un adecuado seguimiento médico.
Incluso, se puede dar una dosis adecuada al bebé de antirretroviral, que eventualmente bajará aún más la probabilidad de contagio.
Al mismo tiempo, se plantea la cuestión del diagnóstico temprano del virus en la embarazada y de su acceso a tratamientos de VIH, ya que si comienza a tratarse en la semana 14, su bebé tiene altas posibilidades de nacer sano y de amamantarse.
La lactancia es siempre, en última instancia, una decisión de la madre. Pero las mujeres seropositivas deben saber que al menos tienen esa posibilidad, y evaluarla adecuadamente con sus médicos.
Vía: ABC.es
