Por qué no se deben utilizar andadores en bebés

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La mayoría de las personas reconoce que sabe que los pediatras y expertos no recomiendan el uso de andadores en bebés, sin embargo nadie sabe bien por qué, lo cual deriva en que muchos padres sigan colocando a sus hijos en estos dispositivos que supuestamente, sirven para que aprendan a caminar. Analicemos los motivos por los cuales no se deben utilizar andadores en bebés.

La marcha en el bebé es un mecanismo complejo en el cual primero aprenden a sentarse, luego a arrastrarse, posteriormente a gatear – aunque no en todos los casos – y finalmente, logran ponerse de pie y caminar. Por mucho que se los fuerce, este desarrollo no puede adelantarse de ninguna forma, y es la propia madurez del niño, cada uno a su tiempo, la que determinará cuándo llegará cada nuevo logro.

Es así que al poner de pie en un andador al niño, lo estamos poniendo de pie antes de ser capaz de procesarlo, sus movimientos no son coordinados y su cerebro no logra captar lo que sus piernas hacen, no está en consonancia con su desarrollo mental.

Cuando el bebé comienza a andar, va tomando conciencia del espacio que lo rodea, pero al introducirlo a un andador no es capaz de desarrollar la noción de espacio. El niño ni siquiera puede ver sus propios pies en movimiento, lo cual altera su capacidad de comenzar a tener conciencia de espacio.

Por todo esto, el andador lejos de ayudar a que aprendan a caminar, retrasa y altera este aprendizaje natural.

Además, el andador fuerza a caminar con las piernas abiertas, lo cual resiente la postura de piernas y espalda, en un niño en pleno desarrollo. Es por ello que el andador aumenta el riesgo de anomalías en pies y rodillas, al tiempo que los obliga a estar de pie cuando aún no tienen fuerza para ello.

Otro dato no menor es que el andador está relacionado con graves accidentes, debido a que las rueditas y el poco control que tienen los niños, puede provocar caídas desde alturas, golpes en la cabeza y demás accidentes.

El andador duplica el riesgo de sufrir un golpe en la cabeza que los que no lo usan y dos veces más posibilidades de fracturas en brazos y piernas, mientras que las probabilidades se cuadruplican si se trata de caídas por las escaleras, además de una mayor exposición a quemaduras y heridas con objetos punzantes.

Los pediatras y especialistas lo desaconsejan, aunque no falta quien diga que muchos niños los han usado y no les ha pasado nada. En cualquier caso, queda bajo la responsabilidad de los padres tomar una decisión, sabiendo cuáles son los hechos.

Vía: Bebés y Más

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Acerca de Natalia Vidoz

Blogger en BitaBlog desde el año 2008
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