
Una investigación danesa legó a la conclusión que los niños nacidos de madres que en el último trimestre de gestación tomaron antidepresivos, tardarían más tiempo en alcanzar diferentes etapas de su desarrollo.
Estos bebés se sentaron solos y aprendieron a caminar más tarde que aquellos niños cuyas madres no tomaron este tipo de medicación psiquiátrica, aunque luego tuvieron un desarrollo normal.
Asimismo, hacia los 19 meses estos mismos niños mostraron más dificultades en mantenerse ocupados más de 15 minutos.
Aunque el estudio no es el primero en mostrar que los antidepresivos podrían afectar el desarrollo fetal, está entre los primeros en evaluar el desarrollo infantil tras el nacimiento.
De todas formas, es fundamental que las mujeres que toman antidepresivos no los interrumpan por su cuenta ante la noticia de un embarazo, y asimismo evalúen junto a su obstetra alternativas como la psicoterapia, el yoga y otras para sobrellevar la depresión con la menor cantidad de fármacos posible.
Vía: Medline Plus
