
Ayer aprendimos de qué se trata el Síndrome Urémico Hemolítico, una enfermedad que puede ser potencialmente muy peligrosa en los niños. Hoy, veremos cómo se puede prevenir.
Dado que no hay tratamiento contra la bacteria que produce el Síndrome Urémico Hemolítico, sino que los médicos apenas si pueden ayudar a compensar al paciente, y que tanto en niños como en los casos raros de adultos la enfermedad puede llevar a una insuficiencia renal crónica y hasta la muerte, lo mejor es tratar de prevenir la enfermedad.
La fuente principal de contagio del SUH son los alimentos de origen vacuno, es decir la carne y la leche no pasteurizada. De todas formas, se contagia también de persona a persona.
Dado que la bacteria muere a 70º de temperatura, lo que hay que tener en cuenta es darle a los niños lácteos pasteurizados y cocinar siempre muy bien la carne vacuna, teniendo en cuenta que el interior del trozo a cocinar debe estar también bien cocido (no verse jugoso o rojo).
Por el mismo motivo es que hay que evitar las preparaciones que se realizan con carne picada o molida, como las clásicas hamburguesas, al menos hasta que pasen los tres años que es la edad de mayor riesgo. Ocurre que la bacteria está en la superficie externa del corte de carne. Al molerla, se dispersa por todas partes y si consumimos por ejemplo una hamburguesa, nada garantiza que el calor será suficiente en el centro de la misma como para matar la bacteria.
Otra medida tiene que ver con la manipulación de la carne cruda, desde el mismo momento de su compra donde no debe estar en contacto bajo ningún punto de vista con otros alimentos.
Los cuchillos y tablas que se utilicen para manipular carne cruda, no deben utilizarse para otra cosa como por ejemplo trozar vegetales que comeremos crudos, ni recurrir a esos utensilios para comer o llevar a la boca sin que previamente se los lave y desinfecte.
Luego, podemos lavar cuidadosamente frutas y verduras, evitar cortar la cadena de frío de los lácteos, asegurar la higiene de las manos antes de preparar los alimentos y luego de ir al baño, ir a natatorios habilitados y evitar bañarse en sitios prohibidos, lavarse las manos luego de tocar animales domésticos o los de granja y sus aposentos, consumir agua potable o en todo caso, hervida.
Estas medidas pueden resultar algo tediosas, pero pueden ahorrarle a nuestros hijos esta enfermedad y varias otras que se previenen de la misma forma.
Vía: Wikipedia