
Ayer comenzamos a ver algunos hechos fácticos sobre la forma en la que se desarrollan los cinco sentidos en los bebés, incluso desde antes de nacer y durante sus primeros tiempos de vida.
Nos falta entonces ver qué ocurre con dos más de ellos: el tacto y el olfato.
El tacto es el los primeros meses indispensable para el bebé, por ello es uno de sus sentidos más desarrollados. Con él empieza a relacionarse con sus padres y su entorno. Por ello es que el contacto físico en todas sus formas es tan bueno para ellos, no dejes de tenerlo en brazos, acariciarlo, besarlo y mimarlo.
El olfato se encuentra desarrollado desde el nacimiento, se agudiza en la primera semana de vida. Es capaz de reconocer la leche de su madre precisamente por el olfato.
Así crece y se desarrolla tu hijo en sus primeros tiempos de vida.
Vía: Hoy Mujer