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Lamentablemente, hay mujeres que deben pasar buena parte de su embarazo en reposo absoluto, con el objeto de no desencadenar un parto prematuro o aborto espontáneo. Es una situación difícil y sumamente incómoda, por ello veamos qué podemos hacer para llevarlo lo mejor posible.
La inmovilidad prolongada puede debilitar los músculos y propiciar la retención de líquidos, por ello te será de ayuda – siempre que tu condición lo permita – realizar ejercicios isométricos – contracción de músculos sin moverlos, alternando relajación y contracción –. También es útil contar con la ayuda de un fisioterapeuta que te ayude a sobrellevar el reposo sin tantas molestias.
Debes reducir tu consumo de calorías, puesto que en reposo gastarás mucho menos, y a la vez debes mantener tu toma de agua diaria en dos litros a dos litros y medio. En reposo, aumenta la transudación y pérdida de líquidos. Además, se fluidifica la sangre y tienes menos chances de padecer trombosis.
Vigila que tu bebé se mueva, como parámetro, tres veces cada veinte minutos. Si notas que día a día su movilidad se reduce, no dejes de comunicárselo al médico, como así también cualquier otra novedad.
Busca una posición cómoda, y aprovecha este tiempo para hacer cosas que en otro momento no puedes realizar, como leer, mirar películas, tejer prendas para el niño y otras.
Por último, infórmate debidamente de las razones de tu embarazo de riesgo. Será más fácil para ti seguir las indicaciones médicas y evitar las conductas de más peligro si sabes por qué lo haces.
Vía: Mi Bebé y yo