
Un estudio determinó que aquellos niños que no han sido tan pulcros durante su infancia, sufren menos enfermedades cuando adultos.
En efecto, un ambiente excesivamente limpio y aséptico podría hacer que los niños, una vez adultos, sean más propensos a la inflamación, lo que deriva en enfermedades cardíacas.
Para ello se estudió el ambiente de los niños y en qué medida afecta la producción de proteína C-reactiva (o CRP), que aumenta en caso de inflamación, es decir, cuando el cuerpo reacciona a una infección o una herida.
Los niños sometidos a menores condiciones de higiene, como por ejemplo vivir con cerdos o perros, presentaron de adultos menos concentración de la proteína C-reactiva, lo cual es beneficioso para el corazón.
Thomas McDade, principal responsable del equipo investigador de la Universidad de Chicago a cargo de este estudio, señaló que “En Estados Unidos tenemos la tendencia de pensar que debemos proteger a cualquier precio a los bebés y los niños contra los microbios y los patógenos. Pero tal vez privamos a sus funciones inmunitarias de aportes externos importantes que son necesarios para guiar el desarrollo de estas funciones hasta la edad adulta”.
Por ello, ya sabes: un poco de suciedad, sin exagerar, no le hará ningún daño.