
Algunos niños cuando nacen pueden presentar algunos granitos sobre su rostro, que en algunos casos son rojizos, y en otros son blancos o amarillentos, formando pequeñas pústulas. Se trata del acné miliar, lo que popularmente se denomina “granitos de la leche”.
Veamos entonces de qué se trata esto. El 40% de los niños lo presentan en sus primeras semanas de vida, y no tienen ninguna relación con la leche materna o de fórmula, contrariamente a lo que se piensa y preocupa a los padres.
Se forman por la acumulación de grasa en los poros, algo que se produce por la transmisión de hormonas maternas antes de nacer. Pueden aparecer también en la boca o encías, donde se los llama “perlas de Epstein”.
No duelen ni pican, razón por la cual no hay que tocarlos ni aplicarles nada encima hasta que desaparezcan por sí mismos al cabo de algunas semanas. Con lavar la carita del bebé con normalidad es suficiente.
Vía: Bebés y Más
