
Aquellas madres que hacen ejercicios hasta el final de la gestación no sólo son más saludables y se mantienen más en forma: sus bebés también son más sanos.
En efecto, seguir una rutina de ejercicios adecuados a las diferentes etapas gestacionales durante los tres trimestres – salvo indicación médica de lo contrario – hace que los bebés nazcan con un peso y talla óptimos, y con menor riesgo de obesidad en el futuro.
El dato se desprende de un estudio del Instituto Karolinska, de Madrid que siguió el embarazo de 160 mujeres de entre 25 y 35 años, avocadas a un plan de ejercicios.
El peso de la madre antes del embarazo se asocia al del recién nacido, como así también las posibilidades de desarrollar diabetes gestacional.
Por ello, la gimnasia no sólo no daña al bebé, sino que lo beneficia.
Vía: Mundo Mujer
