
Una mujer que padece de bulimia o anorexia y queda embarazada, puede estar en serio riesgo y más aún la vida de su bebé. Por ello, veamos cómo se tratan esos casos.
El embarazo de por sí supone un aumento de peso y un cambio en las formas del cuerpo que pueden incomodar a cualquier mujer, pero en el caso de estos trastornos – caracterizados por tener una imagen distorsionada del cuerpo y por querer estar extremadamente delgadas – la gestación puede ser un disparador que agrave la enfermedad o que la haga reaparecer si ya estaba superada.
Lo que ocurre es que el bebé depende de la alimentación materna para estar saludable, pues los nutrientes que absorbe por la placenta provienen de ella. La anorexia o bulimia es una situación potencialmente peligrosa para el bebé en gestación si no se detecta y trata debidamente.
Por ello, es fundamental si ya se ha padecido una de estas enfermedades o se sospecha su aparición en el embarazo, que médicos nutricionistas elaboren un plan alimentario que garantice un buen sustento a la madre y el niño. Asimismo, es indispensable el seguimiento psicológico y/o psiqiátrico para mantener a raya la enfermedad.
Si ya se ha padecido alguna de estas enfermedades, es ideal realizar consultas previas a la concepción para que la mujer cuente con la contención necesaria y se prepare debidamente para enfrentar el embarazo. Si esto no fue posible, hay que informar la situación y buscar apoyo permanente que asegure que la madre y el niño estarán saludables durante la gestación y tras el parto, en especial en el desarrollo del vínculo materno y filial.
Vía: Web del Bebé