
La práctica del colecho es tan antigua como la humanidad misma: no es otra cosa que el niño durmiendo con sus padres. Generalmente, en los meses de lactancia es una práctica que facilita la alimentación del bebé a la madrugada y a la vez permite que la madre descanse un poco más. Sin embargo, cuando el niño crece es difícil muchas veces que se deshabitúe a dormir con sus padres. De todas formas, el colecho tiene detractores pero también quienes lo alientan.
Entre quienes ven en esta práctica algo negativo, las razones son el riesgo de muerte súbita al haber en las camas almohadas, cojines y mantas que pueden sofocar al bebé, también argumentan que existe riesgo de aplastamiento, sofoco o subida de la temperatura corporal. Entre los perjuicios psicológicos se enumeran proceso de construcción de la identidad del niño, podría provocar fijaciones o dificultades para resolver los conflictos habituales infantiles conspirando contra el desarrollo de la autonomía necesaria y correspondiente a su edad.
Para quienes están en contra de que los niños duerman con los padres, apenas unas horas durante los primeros cuarenta días de vida son suficientes para que el niño, posteriormente, duerma solo.
Por otro lado, quienes aconsejan el colecho se basan en estudios que indican un menor riesgo de muerte súbita al regularse la respiración del niño con la de la madre, mejor descanso para ambos porque la mujer no necesita levantarse para amamantar, una mayor posibilidad de vigilancia del niño por parte de la madre y una fortificación del vínculo entre ambos.
Además, algunos estudios indican que los niños que han dormido con sus padres de bebés tienen mayor autoestima, son más independientes y se relacionan mejor con sus parejas cuando adultos.
Hay algunas normas de seguridad que hay que respetar si se opta por llevar al bebé a la cama, como no colocarlo en el medio de los dos adultos y despejar el espacio de cojines, mantas gruesas o cualquier cosa que pudiera sofocarlo.
Aquí, algunas medidas de seguridad para que el colecho sea seguro.
Vía: Bebés y más